Publica: Administrador · Fuente: deia.comUna mañana de junio de 1943, Frank Lloyd Wright, maestro entre maestros de la arquitectura moderna, encontró entre su correspondencia una carta de la baronesa Hilla Rebay solicitándole, casi suplicándole, que construyese "un templo del arte". Lloyd Wright no pudo resistirse al desafío y en 1944 Solomon R. Guggenheim ya había aceptado la propuesta de este artista visionario. El 21 de octubre de 1959, seis meses después de la muerte de su creador, el Guggenheim abría sus puertas en la Quinta avenida neoyorquina, revolucionando el concepto del museo como un lugar sólo para exponer arte.
Ayer la torre del Empire State de Nueva York se iluminaba para celebrar las bodas de oro de la última obra de este arquitecto impetuoso, controvertido y ambicioso, cuya influencia ha sido tan grande que hasta el cine ha reflejado sus edificios en películas como Con la muerte en los talones. El Guggenheim Bilbao también ha querido recordar a este revolucionario del espacio con la exposición más amplia y exhaustiva dedicada al arquitecto americano de todas las que se han celebrado hasta el momento en Europa, según destacó Juan Ignacio Vidarte, director general del museo bilbaino.
La muestra, que está organizada conjuntamente por la fundación Frank Lloyd Wright, la Solomon R. Guggenheim y el Guggenheim Bilbao, es un recorrido único que ilustra la forma en la que el reconocido arquitecto revolucionó el concepto del espacio, diseñando de "dentro hacia afuera". El visitante tiene la oportunidad de contemplar 63 proyectos, entre los que ocupa un lugar de honor el museo neoyorquino, representados con cerca de 200 dibujos originales, maquetas, animaciones digitales, en el marco de otro icono de la arquitectura contemporánea, el Guggenheim Bilbao, de Frank Gehry. Los proyectos abarcan desde encargos privados de casas hasta oficinas, edificios públicos, gubernamentales y religiosos, así como auditorios, teatros y estructuras urbanas, que nunca se llegaron a construir.